Evita es la encarnación de la solidaridad
Escribe Carolina Llanos, secretaria de Igualdad y Oportunidades de Género de la Uatre, especial para noticiasgremiales.com |
| Para el pueblo argentino, Eva Perón es la encarnación de la solidaridad, de la entrega desinteresada por el prójimo, principalmente los humildes y los trabajadores, en quienes veía la necesidad de reparar tantas injusticias sufridas en los años de historia argentina hasta la llegada del peronismo al poder. |
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Consustanciados con su espíritu, en la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores hemos creado, hace varios años, la Secretaría de Igualdad de Oportunidades y Género, que tengo la responsabilidad de encabezar, y la Red Nacional de Mujeres Rurales, lugares desde donde, con su advocación, trabajamos diariamente por dignificar a la mujer rural.
Evita es sin dudas el símbolo de la Justicia Social y sólo ella supo darle el sentido que los peronistas entendemos como tal. A partir de ella y del peronismo se terminaron las limosnas y la caridad y su obra social, iniciada en 1946, tuvo la fuerza irrefrenable de su espíritu solidario.
Para ello se sirvió de instrumentos tales como la Fundación que llevó su nombre a través de la cual llegó a los barrios obreros, abrió hogares de tránsito, comedores escolares, envió donaciones a los hospitales, articuló con otros organismos para concretar obras fundamentales de salud, salubridad y saneamiento en zonas olvidadas.
Su inabarcable obra sumó también la entrega de artículos de primera necesidad a familias necesitadas, distribución de juguetes a niños humildes, especialmente para las fiestas de navidad y reyes, y el fomento de la producción para la creación de mayores y mejores fuentes de trabajo; al tiempo que luchó por el reconocimiento de los derechos de los trabajadores y de las trabajadoras de todo el país.
Y en esta entrega completa al pueblo, del que venía, y al que reivindicó y al que redimió dejando hasta su propia vida, demostrando un amor inmenso hacia sus queridos “descamisados”. Y nos enseñó con su ejemplo, la forma en que debemos luchar por nuestros derechos y por los más humildes y necesitados.
Hoy, al evocar su paso a la inmortalidad, su figura nos guía como estandarte inmaculado en la lucha constante por alcanzar el mayor bien al que podemos aspirar: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.