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Accionamos para hacer realidad el legado de Evita
“La grandeza de la Patria tiene como base la felicidad del pueblo trabajador”
Escribe Viviana Córdoba, secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de la CGT, especial para Noticias Gremiales |
Eva se propuso conseguir:
Que haya una sola clase de hombres, los que trabajan;
Que sean todos para uno y uno para todos;
Que no exista ningún otro privilegio que el de los niños;
Que nadie se sienta más de lo que es ni menos de los que puede ser;
Que los gobiernos de las naciones hagan lo que los pueblos quieran;
Que cada día los hombres sean menos pobres y
Que todos seamos artífices del destino común.
Y luchó hasta el día de su muerte para lograr sus propósitos!!! |
El 26 de julio se conmemora el aniversario del fallecimiento de la Abanderada de los Humildes, la compañera Eva Duarte, nacida en Los Toldos, provincia de Buenos Aires.
Apoyó incondicionalmente al General Perón durante la campaña presidencial, y tras el rotundo triunfo del peronismo en 1946, comenzó a desempeñar un papel muy activo en el gobierno, convirtiéndose en su enlace con los sindicatos.
En 1949, Evita ya era la segunda figura más influyente de Argentina y la más querida por los trabajadores, a quienes llamaba “mis queridos descamisados”.
Con el correr de los años su actividad se tornaría cada vez más intensa y sus jornadas, interminables. Comenzaba por la mañana, atendiendo los casos más graves en la Residencia, se trasladaba luego a la Secretaría, donde recibía a los humildes y a los gremios. Si las entrevistas eran interrumpidas para cumplir con la asistencia a alguna recepción, homenaje, visita o acto protocolar, la gente se quedaba esperando su regreso. Invariablemente ella volvía y no partía hasta que todos hubieran sido atendidos. Cuando, ya enferma, se le aconsejaba aminorar su ritmo de trabajo, la respuesta era invariablemente la misma: “No tengo tiempo, tengo mucho que hacer”. El mismo ritmo y la misma exigencia eran impuestos a sus colaboradores.
Es la tenacidad y entrega incansable de esta mujer por conquistar los derechos de los más humildes y atender sus necesidades más urgentes que no deja de sorprenderme hasta el día de hoy, a través de la bibliografía y testimonios que llegan a mí. Y esta actitud tan despojada de todo interés y egoísmo es la que necesitamos que trascienda parar seguir imitando este ejemplo de vida. Puesto que sin lugar a duda existe un antes y un después en la historia argentina con la figura de Eva Perón.
Murió en Buenos Aires en 1952, entre profundas muestras de dolor de todo un pueblo que fue testigo indiscutido y depositario del apoyo incondicional de la Compañera.
Cuando Eva Perón falleció a los 33 años, en la radio se anunció: "¡Nuestra líder espiritual ha muerto!". Pero nos queda el recuerdo vivo de su legado y muchas batallas por ganar aún, en defensa de nuestros queridos trabajadores y trabajadoras.