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Su lucha y sus logros se mantienen vigentes en el alma de cada trabajador
Eterna Evita
Escribe Norma B. Corcione, presidente de la Fundación de la Justicia Social, especial para Noticias Gremiales |
Es difícil hablar de “Evita” sin retomar lo que ya se ha dicho, sin franquear los lugares comunes. Su voz y su pensamiento conmovieron el corazón de todos y cada uno de los argentinos, logrando el compromiso de la sociedad en pos de la unidad nacional.
Nacía en 1919 quien sería la “líder espiritual” de los argentinos. En su juventud ya se mostraba comprometida con la causa social, inclinándose desde entonces hacia los desposeídos.
El destino marcó el camino que la llevaría a participar de un cambio social nunca antes visto en la Argentina junto a su compañero de vida, Juan Domingo Perón. La lucha de “Evita” no se dirigió únicamente en favor de los trabajadores y necesitados, también, logró el voto femenino; por primera vez en la historia, las mujeres argentinas, tuvieron el derecho de elegir a sus representantes.
Su legado aún se mantiene vigente en el recuerdo de aquellos que vivimos la maravillosa posibilidad de ser parte del cambio y, así, sin ataduras ni falsas ilusiones se entregó en cuerpo y alma; como ella lo afirmó: “Pongo junto al alma de mi pueblo, mi propia alma”.
El sacrificio de “Evita” fue completo, hasta acabar con su propia vida.
Ejemplos de lucha y perseverancia como los de “Evita” son pocos pero trabajan de manera fecunda, son constituyentes de la inclusión y la justicia social, formadores de nuevos derechos -anteriormente insospechados- y, ante todo, son el germen que impulsa la construcción de una Nación soberana, justa y equitativa.
Luego de 58 años, de aquél doloroso 26 de Julio de 1952, y aunque “Evita” ya no esté entre nosotros, su lucha y sus logros se mantienen vigentes día a día en el alma de cada trabajador.