 |
A propósito del 1º de Mayo
Los sindicatos deben exigir salarios dignos y buenos servicios públicos y alentar la participación de la mujer y la juventud
Escribe Lucio Garzón Maceda (*), especial para Noticias Gremiales |
Conmemorar el 1º de Mayo es recordar la épica, los sacrificios, los triunfos, las grandes jornadas, los retrocesos, los anhelos del movimiento obrero. Pero es también una oportunidad para un balance anual y para analizar el estado actual del conflicto social, la vigencia y la viabilidad de las convicciones y objetivos, las perspectivas futuras deseadas y previsibles en pos de una mayor justicia y cohesión social. Es la materia de lo que debería ser el contenido de los actos públicos que se realizan, aquí y allá, en el país y el extranjero, dominados por la coyuntura y por el compromiso para la acción
El sindicalismo argentino como institución y órgano ejecutivo, en general, dejando de lado las divisiones formales entre algunos dirigentes y la existencia de algunas contradicciones formales, pasa por un buen momento. Con matices, se advierte un prudente optimismo que se verifica en una vida gremial-social intensa, aumentos de afiliaciones y adhesiones, intensidad de la acción desarrollada, medios suficientes, una institucionalidad creciente en otras esferas, consolidación de negociaciones colectivas y un ampliado universo de importantes prestación de servicios, de lo que es una prueba la prédica de Noticias Gremiales.
En términos relativos el sindicalismo argentino, indudablemente, está entre los más fuertes del mundo y esta importancia compromete a los dirigentes a continuar la prédica y afianzar también la múltiple presencia que se advierte de los dirigentes argentinos en las cuerpos de dirección de los secretariados internacionales. Sin embargo hay una carencia, que debería subsanarse: irradiar hacia las provincias del país y al seno del movimiento la experiencia y trascendencia de la rica realidad internacional.
Salarios
La alta inflación omnipresente, obliga a negociar todos los años, como mínimo para actualizar salarios, lo que facilita, al aumentar su funcionalidad, paradójicamente, el desarrollo sindical.
No debe silenciarse la positiva ausencia de interferencias oficiales así como también, a la inversa, el apoyo recibido que acrecienta el papel social de los dirigentes. Por ello, los sindicatos aparecen como necesarios para todos: afiliados y no afiliados, empresarios, etc. También para un gobierno con matices neokeynessianos que alentó este proceso de alto consumo y producción y al que le deben bastante.
Sin embargo, no todo anda todo lo bien que se desea. El trabajo no registrado y el desempleo en sus diferentes variantes son deberes pendientes. Sindicatos y gobiernos (nacional, provincial o municipal) deberían aumentar los esfuerzos para bajarlos.
Se vive el más prolongado e ininterrumpido periodo de negociaciones colectivas de la historia sindical. Sin embargo, pese a ello, los avances en el poder adquisitivo de los trabajadores son limitados. Existe una preocupante presencia, cada vez más ostensible, de los “bajos salarios” que, como lo destaca la OIT en su último informe 2010-2011, son los que aumentan la probabilidad de la pobreza.
Con las paritarias 2011, en desarrollo, se deberá intentar reducir los “asalariados pobres”, aumentando sustancialmente los salarios de las categorías bajas.
En el 2010, el ingreso nacional medio en la industria de la alimentación en general, en nuestro país, medido por el INDEC fue de $ 4.727 en bruto y $ 4.082 en neto.
En la industria de la alimentación, conforme al convenio firmado por la FTIA, por ejemplo, se está al límite de la condición riesgosa aludida: un operario de producción o sea la categoría mas baja, con 10 años de antigüedad percibe mensualmente, en bruto $ 3.168 y un neto de tan sólo $ 2.629; pero aún es más grave el riesgo de aquel que en la misma categoría profesional, con menos de un año de antigüedad, trabaja todo el mes y sólo percibe $ 2.880 en bruto y $ 2.390 neto.
Algunos sindicatos con diferentes convenios pero con trabajadores con bajos salarios, han lanzado la consigna para que el operario menos calificado sin antigüedad gane, un sueldo mensual mínimo de $ 4.000, siguiendo el compás de la alta inflación, así como del ritmo marcado por la OIT y la marcha de una canasta familiar decente.
Las empresas deben comprender, a tiempo que si no pagan un salario decente que aleje la pobreza, sufrirán males mayores. El Grupo de los 6 lanzó el “bluff” del pago de un 25% en tres cuotas. Pero, en realidad, están dispuestos, a pagar hasta el 30% para evitar conflictos. Así lo han previsto en sus presupuestos anuales.
En los convenios con salarios altos, la concertación estará entre un 25% y 28%; en cambio, los sindicatos con salarios bajos, van a estar en alrededor de $ 4.000 para la categoría mínima, por arriba del 30%, para alejar así, por lo menos por un año, la probabilidad de la pobreza, mencionada por la OIT.
Todos -empresarios y sindicatos- saben que hay que llegar a octubre en buen estado.
Consejo
La salud, la vivienda social, la seguridad, el transporte, el esparcimiento, la educación, la previsión reclaman una reforma impositiva. Los sindicatos deben involucrarse más en mejorar la vida cotidiana del trabajador y en combatir la exclusión. Deben reclamar los servicios al Estado y el Estado reclamárselos a los ricos… con impuestos. No hay mejor forma de redistribuir ingreso indirecto.
Posiblemente a fines de año vuelva la UIA a reinstalar, equívocamente, la supuesta panacea de un Consejo Económico y Social, destinado a “enchalecar” a los sindicatos. El flamante presidente de la UIA se obsesiona con que “los sindicatos tienen demasiado poder” La institucionalización del diálogo formal a través de un consejo, meramente consultivo, hoy por hoy, favorece a las empresas Deben tenerlo presente algunos dirigentes demasiado embelesados del espíritu ginebrino, que ya una vez confundieron a la señora Presidente.
Capacitación
Hay un déficit endógeno en los sindicatos: la escasez de escuelas de capacitación de cuadros. Así como han germinado los sanatorios, los camping, los hoteles -bienvenidos sean-; hay un déficit en la formación sindical y los años por venir, desde el 2012 en adelante, van a requerir de una dirigencia cada vez más preparada.
Hay que atraer a las trabajadoras y a los jóvenes. A éstos últimos hay que interesarlos e ir a convencerlos e informarlos en los propios colegios donde estudian así cuando ingresen al mundo del trabajo tienen mejor opinión sobre el sindicalismo y su ideario.
Los sindicatos deben alentar la democracia interna e incorporar nuevos servicios de calidad. La experiencia relativamente reciente de los sindicatos de un país del sistema Gantes (Suecia, Dinamarca, Finlandia, Bélgica) es aleccionadora: los empresarios compiten en los servicios usando a sindicatos amarillos y hacen bajar las afiliaciones y por ende, poder. Es similar a lo ocurrido aquí con las prepagas y algunas obras sociales “truchas”.
Hay que contrarrestar inteligentemente la campaña antisindical en ciernes. Es hora de reaccionar, con convencimiento e inteligencia, aprovechando el viento de cola.
Los sindicatos, unitariamente, deben dejar de ser un mero grupo de presión del mercado y aspirar, racional y democráticamente a ser un contrapoder reformista. Hay que dejar de pensar con egoísmo; abandonar los kiosquitos, dejar de lado lo pequeño para jugar a lo grande.
¡¡¡ Viva el 1° de Mayo !!!
(*) Consultor laboral |