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Fue y sigue siendo un símbolo para la mujer argentina
Evita Inmortal
Escribe Maria Susana Cesari, secretaria de Actas y Afiliación de la Uthgra y secretaria ejecutiva del Instituto para la Igualdad de Oportunidades (Iplido), especial para Noticias Gremiales |
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El 26 de julio de este año, se cumplen 59 años de la muerte de Evita, o como se dijo en aquel entonces, “de su paso a la inmortalidad”. Ciertamente, si de Evita se trata, sin duda que fue un paso a la inmortalidad, porque su nombre fue y sigue siendo pronunciado como si ella siguiera entre nosotros.
Evita fue y sigue siendo un símbolo para la mujer argentina.
Evita, que creía en las mujeres y que sabía que en esa mitad de la sociedad estaba la reserva moral, tuvo claro que donde el peronismo pudo penetrar hacía falta la presencia femenina para conducir esta nueva forma de vida, la justicialista. Así es como nos empoderó a las mujeres para que seamos buenas compañeras de los hombres, madres ejemplares y eslabones fundamentales de una sociedad que estaba volteando los estamentos sociales para erigirlos nuevamente sobre las bases de la justicia social, la soberanía política y la independencia económica.
Nosotras, las mujeres de la Unión Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gatsronómicos (Uthgra), transitamos con su ejemplo por un camino hacia una real participación equitativa de hombres y mujeres con la herramienta que contamos en nuestra Organización que es el Instituto para la Igualdad de Oportunidades (Iplido).
Para el logro de nuestros objetivos, en nuestro estatuto, identificamos cuatro líneas de acción, con el fin de fortalecer la participación de mujeres en la organización sindical: Mujer y sindicato; Sindicato y comunidad; Investigación e Información y Promoción social.
De esta manera, y recordando su vida entregada a una tarea reivindicadora, enarbolamos con orgullo su bandera y aspiramos humildemente a lograr los objetivos que ella se propuso, porque sólo así podremos sentirnos dignas seguidoras de Evita.
Humildad
Hay algo que no debemos olvidar nunca: frente a tanta tentación de levedad y superficialidad que luce la sociedad contemporánea, frente a dirigentes que se consideran los hacedores de una Argentina que ellos comienzan hoy, frente a tanta banalidad impregnando discursos ensoberbecidos de un vacío de ideas y pretenciosamente creadores de sueños y grandezas inexistentes, negadores de la historia heroica y digna de nuestra Patria, reitero, no olvidar nunca lo que Evita nos dejó en su mensaje sencillo pero lleno de humildad y generosa solidaridad: “Porque vi que la mujer no era tenida en cuenta, ni en lo material ni en lo espiritual y porque advertí que la mujer era una reserva moral y espiritual, me puse al lado de todas las mujeres de mi país para bregar con ellas denodadamente, no solo por nuestra reivindicación sino también por la de nuestros hogares, de nuestros hijos y de nuestros esposos”. (Fragmento de discurso pronunciado por Eva Perón el 17 de julio de 1951). |