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El Congreso Normalizador de la CGT de 1957
A 50 años del nacimiento de las “62” Organizaciones Gremiales Peronistas
Escribe Santiago Senén González, periodista, compilador del Archivo del Sidicalismo Argentino de la “Universidad Torcuato Di Tella”, Especial para Noticias Gremiales |
Buenos Aires, 27 de agosto de 2007 - Con los apuntes que tomé mientras cubría para el diario DEMOCRACIA y Radio Splendid el Congreso Normalzador de la C.G .T. entre el 26 de agosto y el 5 de septiembre de 1957 con el colega German Ferrari hicimos una investigación.
Estas líneas están inspiradas en ese trabajo que se inicia con el golpe de Estado que derrocó al general Perón en 1955 y culmina con la Toma del Frigorifico Lisandro de la Torre por sus trabajadores en enero de 1959.
“El lunes 26 de agosto comenzaron las sesiones en el salón “Les Ambassadeurs”, que debían concluir con la normalización de la CGT. Se citaron a 669 delegados, representantes de 97 organizaciones gremiales que aglutinaban a casi dos millones y medio de afiliados y que serían los encargados de la tarea.
La supuesta prescindencia oficial en la elección de los congresales y el deseo de que el debate no se mezclara con “planteos extragremiales” -léase políticos- serán dos puntos controversiales del Congreso.”
“Hay que recordar que la vinculación indisoluble entre la central obrera y le peronismo quedó sellada en el congreso de abril de 1950 cuando se aprobó las modificaciones al preámbulo estatutario y se incluyó que “la Doctrina Peronista, magistralmente expuesta por su creador, el General Juan Perón,” define y sintetiza las aspiraciones fundamentales de los trabajadores argentinos y les señala la verdadera doctrina, con raíz y sentido nacional, cuya amplia y leal aplicación ha de forjar una Patria Justa, Libre y Soberana”.
Una de las resoluciones aprobadas en el Congreso de la CGT de 1950 apuntaba contra la militancia sindical comunista, un tema que obsesionaba a un gran sector de la dirigencia peronista en esos años".
Los sindicatos llegaban al Congreso Normalizador con una representación fijada por la Intervención en la convocatoria, de acuerdo con la cantidad de afiliados. Desde los sectores peronistas se cuestionaba con dureza la conformación de las representaciones y se acusaba a las autoridades de “inflar” los padrones en los gremios adictos.
Todas estrellas
Estaban divididos en tres tendencias bien definidas: peronistas (viejos y nuevos), antiperonistas (socialistas, ex anarquistas y radicales) y comunistas (a los que se sumaron algunos independientes o “camaradas de ruta”).
Entre ellos hubo dirigentes históricos del movimiento obrero, como los anarquistas, entre ellos el mítico Sebastián Marotta, que antes de ser gráfico dirigiera la FORA, y José Grunfeld, quien había peleado en la guerra civil española; el peronista Pedro Conde Magdaleno -ex agregado obrero en Rusia-; el socialista Francisco Pérez Leirós, que habia sido diputado nacional ademas de ocupar la dirección del gremio municipal durante varios períodos; y Agustin Tosco que años después tuviera protagonismo en el “Cordobaza”, preludio de la caída de la dictadura de Onganía.
Otros tuvieron destacada trayectoria en los años posteriores, como los peronistas José Ignacio Rucci, Casildo Herreras -ambos secretarios de la CGT en distintos períodos-, Eleuterio Cardoso, ex agregado obrero en Polonia, co-fundador de las 62 organiaciones y Juan Rachini, fallecido este año y que fue también diputado nacional; los socialistas Armando March, creador del Banco Sindical y Salvador Marcovecchio, que tuvieron importante actuación en comercio; los comunistas Vicente Marischi, maderero, quien integró las primeras directivas de las “ 62” , Alberto Cortes que años de canillita que años más tarde entrevistara al “Che junto a ASugusto Timiteo “El Lobo” Vandor y Mucci en La Habana y Manuel Rodríguez, líder de los Quimicos hasta la intervención en 1968.
También, el veterano Riego Ribas, de los gráficos, que luego ocupara con el gravitante sindicalista Vandor -inhabilitado en momentos del Congreso de la CGT- la conducción pluripartidista de la central obrera de 1963. Dos de los congresales llegaron a ser ministros de Trabajo: el socialista ya citado Mucci -durante los primeros meses del gobierno de Raúl Alfonsín- y el radical intransigente Alfredo Allende -durante la etapa inicial del gobierno de Frondizi. El orden del día establecido por las autoridades del Congreso constaba de ocho puntos, que fueron leídos por el capitán Francisco F. Gatto: Entre ellos el reglamento del Congreso; discusión y sanción del estatuto de la CGT y elección de autoridades.
El primer punto se cumplió sin inconvenientes. La Comisión de Poderes quedó integrada por 25 miembros, de acuerdo con una moción presentada por la Unión de Sindicatos Obreros de la Industria Maderera de la República Argentina, que fue votada por unanimidad.
Las deliberaciones comenzaron con un debate confuso que desembocó en la aprobación de un primer despacho que aceptaba “la convocatoria de la Intervención por la urgencia y necesidad que tienen los trabajadores de recuperar su auténtico organismo de defensa, la CGT, pero destacando con claridad que el espíritu sindical es totalmente opuesto a las facultades que se arrogaron las intervenciones de interferir la vida sindical y reformar sus reglamentaciones y Estatutos”.El segundo de minoría fue impulsado por Luz y Fuerza, apoyado por madereros hablaba de la necesidad de verificar las credenciales.
Esta CGT es mía
Cuando el jueves 29 de agosto comenzó el debate sobre los –ahora dos despachos de la Comisión de Poderes, el clima que se vivía en el Congreso era de una belicosidad difícil de describir entre los dos grupos más importantes, los peronistas los autodenominados “democráticos”. En tanto, los comunistas y los “independientes” trataban de buscar fórmulas de conciliación. Apoyaban a los peronistas en cuanto a las investigaciones sobre el posible abultamiento de los delegados no peronistas, pero no querían que los “democráticos” se retiraran del encuentro.
Eleuterio Cardoso (Carne) fue el encargado de iniciar el debate del 29 de agosto. Sostuvo que las organizaciones tenían el deber moral de hacer un estudio exhaustivo de sus cotizaciones. a fin de que, en caso de haber infracciones, ellas fueran las encargadas de ajustarse a las cifras reales del número de delegados.
Cardoso entró en el terreno partidario al decir que los trabajadores “hemos dado prueba de nuestra seriedad y de que estamos alcanzando nuestra plena madurez. Lo hemos demostrado en las gloriosas jornadas de octubre de 1945” . Y en ese contexto pronunció una frase que se haría famosa : “La clase trabajadora se puso los pantalones largos el 17 de octubre de 1945”.
“Alea jacta est”
Después de diez días de debate, el miércoles 4 de septiembre, comenzaron a tratarse los dos despachos (mayoría y minoría) sobre la creación de la Comisión Verificadora. Rucci propuso la votación de ambos despachos, en forma nominal y no secreta. El grupo no peronista, aceptó el planteo. El ajustado triunfo de la moción de la minoría por 298 sufragios contra 291 -tan sólo siete de diferencia- hizo sonar en el recinto el grito de “¡Unidad, unidad!”, lanzado por peronistas y comunistas e independientes, que votaron en forma conjunta. La ruptura del Congreso estaba sellada.
La última sesión del Congreso se realizó al día siguiente. El abandono del recinto de los congresales del grupo “no peronista”, formado por 32 delegaciones que comenzaron a denominarse “mayoritarias y democráticas”, se produjo después del discurso de Corral de la Unión Ferroviaria, que no había quórum para sesionar, ya que eran necesarios 339 congresales, sobre un total de 676. A partir de ese momento, dos nucleamientos sindicales nacieron en la vida política argentina: las “62 Organizaciones”, conformadas por peronistas, comunistas e independientes, y los “32 Gremios Mayoritarios Democráticos”, un conglomerado de asociaciones socialistas, radicales y anarquistas.
Sin embargo poco tiempo después ya con Frondizi en la presidencia, el mapa sindical volvió modificarse. Las “62 Organizaciones” se encaminaron en transformarse en las “62 Organizaciones Peronistas”.
Su fortaleza se acrecentó hasta convertirse en el poder real dentro del movimiento obrero peronista y fueron el motor principal de las distintas acciones destinadas a lograr el regreso de Perón a la Argentina desde su exilio madrileño.
Los comunistas e independientes se retiraron y se agruparon en “Los 19” anti-intervencionistas, ante la inminente sanción de una Ley de Asociaciones Profesionales similar a la vigente durante anteriores presidencias de Perón. Luego pasaron a llamarse Movimiento de Unidad y Coordinación Sindical (MUCS), manteniendo su presencia en varios gremios. “Los 32” empezaron a sufrir una diáspora imposible de revertir por falta de apoyo de las bases a una estrategia sindical antiperonista. |